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Un programa que se queda encendidoNo abre ninguna ventana rara: enciende una dirección privada dentro de tu WiFi, y esa dirección es la que abres en el móvil.
STC Prime · Software que Trabaja en tu Casa
Se instala en un minuto, emparejas el móvil y ves salir una prenda entera. Si te convence, el primer mes de cualquier plan es 1 €, y se paga dentro del propio programa, no aquí. Lo cancelas cuando quieras.
Lo que hace falta
Es el que hace el trabajo mientras tú fotografías. No hace falta que sea nuevo: si puede con el navegador, puede con esto.
El móvil es la cámara. No hay app que instalar: abre una dirección, mete un código y ya está dentro.
Es el modelo BYOF (trae tu propio combustible): el motor lo ponemos nosotros, y tu alquiler solo pone el combustible, al precio de origen y sin margen nuestro. El proveedor ya lo hemos elegido y probado nosotros; no tienes que buscar nada. Lo conectas una vez en Ajustes, el programa te lleva paso a paso en unos minutos, y la conexión se queda cifrada en tu ordenador. El total del mes lo ves en tu pantalla.
Qué es
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Un programa que se queda encendidoNo abre ninguna ventana rara: enciende una dirección privada dentro de tu WiFi, y esa dirección es la que abres en el móvil.
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Tú disparas. Él cambia la habitación.Tus fotos entran por el WiFi. La prenda que sale es la tuya: el logo, el color, las arrugas y la mancha si la tiene. Lo único que se sustituye es el suelo y la luz.
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Y de paso, calcula el precioMientras monta las fotos, calcula cuánto cuesta esa prenda nueva en tu país y de ahí saca un precio de segunda mano, y te escribe el título y la descripción. Vuelves al móvil y está todo con su botón de copiar.
Por dónde viajan tus fotos
De tu móvil a tu ordenador, sin desvíos. El teléfono y el PC se conectan por tu propia red WiFi. Las fotos no salen a internet ni pisan nuestros servidores. El cálculo de las fotos lo hace el alquiler de GPUs, no la nuestra: a nosotros no nos llega ni una foto.
Por eso funciona en una nave con el WiFi justo: por tu red solo cruzan cinco fotos, ya reducidas en el móvil, y un anuncio.
El primer día
Se hace una vez y no se vuelve a tocar. Los tiempos son los de verdad, no los que quedan bien.
Es un instalador: siguiente, siguiente, listo. La primera vez Windows te va a preguntar si te fías; abajo está explicado exactamente qué botón pulsar.
Una dirección tipo 192.168.0.14:8000 y un código de ocho letras. La ventana se queda abierta: es la que recibe las fotos, así que mientras trabajes no se cierra.
Es quien pone el combustible del cálculo de las fotos: lo pagas a él, al precio de origen y sin margen nuestro, y lo ves en tu pantalla. Cuál es, ya lo hemos decidido nosotros: uno fiable, con el que hacemos todas las prendas de esta web. El programa te lleva de la mano en Ajustes, son unos minutos y no se repite; las credenciales se quedan cifradas en tu ordenador. Sin esto, recibe fotos pero no monta ninguna.
Una vez y para siempre en ese móvil. El código está para que nadie más de tu WiFi pueda abrir la dirección y ver tus prendas. Y para tenerlo a mano: Compartir → Añadir a pantalla de inicio. Ya lo tienes como una app más.
Extendida en el suelo, desde arriba. Delante, detrás, la etiqueta del cuello, la cinta métrica de ancho y la de largo. Una más solo si la prenda tiene un defecto que enseñar. El programa lee la talla de la etiqueta y las medidas de la cinta; tú solo eliges el estado.
Aquí es donde no hay que quedarse mirando. El ordenador se pone con esa prenda mientras tú fotografías la de después, y las va encadenando solo. La app te enseña en qué paso va cada una.
Las cinco fotos con su botón de guardar en la galería, y el título, la descripción y el precio, cada uno con su botón de copiar. Abres Vinted, pegas, publicas. Siguiente.
Lo que no hace
No es que no sepa: están prohibidas a propósito, y son las que hacen que el comprador se fíe del resto del anuncio.
Si la prenda tiene una mancha, la mancha sale en la foto. El que la ve declarada se fía de todo lo demás; el que la descubre al abrir el paquete, devuelve.
El número que ve el comprador es el de tu cinta métrica, en tu foto. Nadie lo estima mirando la prenda. Si no tomas la medida, ese número no existe.
El precio es estimado a partir del valor de tienda y la proporción de segunda mano en tu país (en 114 países, sin consultar ninguna web). Es una referencia de mercado razonable, no una probabilidad de venta que nadie puede saber.
Control de seguridad
Lo que bajas es un instalador limpio y seguro: un solo archivo, Instalar-STC-Prime.exe. Haz doble clic, dale a Siguiente hasta el final y te deja STC Prime listo con un acceso directo en el escritorio. No hay que descomprimir nada.
Al abrirlo, Windows muestra una pantalla azul que dice «Windows protegió su PC». Es completamente normal y le pasa a todo programa nuevo que aún no tiene un certificado comercial de pago: no es un virus ni supone ningún peligro. Se salta en dos pasos sencillos, y solo la primera vez:
En la pantalla azul de aviso, pulsa el enlace subrayado que aparece debajo del texto principal.
Aparecerá un botón blanco abajo a la derecha. Haz clic en él y el instalador comenzará de inmediato.
Si tu antivirus (Windows Defender, Avast, AVG...) también te hace alguna pregunta, dile que sí o pulsa Permitir. Solo ocurre la primera vez y no vuelve a salir.
Antes de que pase
Es una carpeta comprimida, no un archivo suelto. Haz doble clic en lo que acabas de bajar para descomprimirlo: dentro aparece STC Prime.app.
Y al abrirlo, macOS va a avisar. Es normal y le pasa a cualquier programa que no venga de la tienda oficial: no es un virus. Se abre así, y solo la primera vez:
¿Se ha atascado algo? Escríbenos desde Ajustes → Ayuda, dentro del
programa, y lo miramos nosotros.
Ver todo lo que hace falta
El desafío
Todo lo que esta web dice cabe en tres pasos que haces tú, gratis, en tu propia máquina. Ninguno pasa por nuestros servidores.
El ejecutable, gratis, sin pedir tarjeta ni registro. Un solo archivo que se queda en tu ordenador. Sin el proveedor conectado, recibe fotos pero no monta nada: él mismo te lo avisa.
Cinco fotos con el móvil. El motor lo ponemos nosotros; tu alquiler solo pone el combustible, a precio de origen y sin margen nuestro. Lo que se gasta lo ves en tu pantalla.
La carpeta, las cinco fotos, el anuncio y el precio, y el recibo de lo que has gastado en el proveedor de GPUs. Cada número de la web está ahí, en carpetas normales, para que lo midas tú.
Si no te convence, cierras el programa y ya está. No nos debemos nada, y tus fotos nunca han salido de tu casa.